lunes, 13 de abril de 2015

La última educación


Juan J. Bernal
He sido educador desde hace 70 años. Comencé dando clases de latín en Costa Rica, luego me fui a Rusia y aprendí estructuralismo, formalismo y crítica, así me formé en un profesor que actualmente es uno de los que más sabe de literatura europea en la Universidad de Salamanca.
Hace unos días vine a Costarrisible, nuevamente, casi no me gusta estar aquí, esto parece Comala, el ambiente es ultraoscuro ―y más ahora con la ceniza―, sin embargo, lo más oscuro es la mente del tico. No comprenden sobre el goteo político. Los políticos dan a los marginados la falsa gota del sustento; el catolicismo y los evangélicos acompañan con trompetas sordas el sonido del gotear político, mientras los jóvenes mueren en la vanguardia de la estupidez, no se permite cuestionar, ni hablar de señor, ni analizar la base de la estructura significativa. Ya no podemos hacer nada, la supuesta educación creativa pretende juegos con capacidad neomemorística para que los paupérrimos sientan la diferencia de lo mismo.
Los jóvenes hablan en la calle con personas inadecuadas sobre sexo, les encantan las definiciones de siempre. La educación preadolescente más en casa ―que en el centro educativo― está más del lado de la domesticación, y la esclavitud; que de un despertar de la disciplina, por eso, yo prefiero ser un personaje, en este país, y una realidad en Rusia y en Madrid. Ya no sé qué más escribir. Adiós. Solo me preocupa, que cuando esta generación muera, la que no es tecnocrata y conoció el mundo de la biblioteca, ―este país deje de tener una educación que fue pública y pase a una domesticación segura―, donde el sujeto no sabe que está siendo enajenado y vive en la obediencia absoluta. Por eso, escribo, que la gente ya no está siendo educada. Educa más Facebook, con críticas de fútbol, el peinado y el vestido de moda que un docente, no tanto, porque él no quiera; sino por la alianza de sistemas del mal social.  


No hay comentarios:

Publicar un comentario