Juan J. Bernal
He sido educador desde hace 70
años. Comencé dando clases de latín en Costa Rica, luego me fui a Rusia y
aprendí estructuralismo, formalismo y crítica, así me formé en un profesor que
actualmente es uno de los que más sabe de literatura europea en la Universidad
de Salamanca.
Hace unos días vine a
Costarrisible, nuevamente, casi no me gusta estar aquí, esto parece Comala, el
ambiente es ultraoscuro ―y más ahora con la ceniza―, sin embargo, lo más oscuro
es la mente del tico. No comprenden sobre el goteo político. Los políticos dan
a los marginados la falsa gota del sustento; el catolicismo y los evangélicos
acompañan con trompetas sordas el sonido del gotear político, mientras los
jóvenes mueren en la vanguardia de la estupidez, no se permite cuestionar, ni
hablar de señor, ni analizar la base de la estructura significativa. Ya no
podemos hacer nada, la supuesta educación creativa pretende juegos con
capacidad neomemorística para que los paupérrimos sientan la diferencia de lo
mismo.
Los jóvenes hablan en la calle
con personas inadecuadas sobre sexo, les encantan las definiciones de siempre. La
educación preadolescente más en casa ―que en el centro educativo― está más del
lado de la domesticación, y la esclavitud; que de un despertar de la
disciplina, por eso, yo prefiero ser un personaje, en este país, y una realidad
en Rusia y en Madrid. Ya no sé qué más escribir. Adiós. Solo me preocupa, que
cuando esta generación muera, la que no es tecnocrata y conoció el mundo de la
biblioteca, ―este país deje de tener una educación que fue pública y pase a una
domesticación segura―, donde el sujeto no sabe que está siendo enajenado y vive
en la obediencia absoluta. Por eso, escribo, que la gente ya no está siendo educada.
Educa más Facebook, con críticas de fútbol, el peinado y el vestido de moda que
un docente, no tanto, porque él no quiera; sino por la alianza de sistemas del
mal social.
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