martes, 1 de noviembre de 2011

Entre celulares




Daniel estuvo todo el día gritándole a los celulares: “No quiero a los celulares”. Sin darse cuenta que pronto: lo irían  atacar, lo iban a dejar botado en la isla del Coco, que le atormentarían la mente para siempre y que extrañaría todo lo que conocía hasta ese momento.
Todo inició en Pérez Zeledón.


Ese día, salí de la iglesia a las nueve de la noche, caminé a mi paso (algunos dicen que es un poco rápido). Llegué a la Terminal antes que empezara a llover, esperé un poco y escuché el autobús venir; me hice a un lado. Cuando terminaron de bajarse los ocupantes, subí. Mi rumbo fue hacia los últimos asientos y, al  sentarme me quedé quieto, filosofé en un firmamento negro…
Por el momento, observé que la mayor parte de las personas tenían un celular, pero eso no era lo importante, sino que todos hablaban al mismo tiempo y ahí comenzó: Los celulares se dieron cuenta de lo que yo sabía, entonces, me atacaron con sus ondas sonoras; usaron el programa interno para crear melodías y compusieron una canción con notas muy agudas en aumento y decreciendo el volumen, en un pulso exacto, dirigidos por el Gigalider (un celular que tiene una insertación cerebral y sentimientos en su tarjeta. Él era más que una computadora; con su inteligencia creo un virus para conquistar a sus compañeros, cuando los dominó les encomendó la misión de apresar a la humanidad).
Con las manos libres, crearon un cable, pretendían atarme a una  varilla, próxima de las gradas secundarias.
Intenté presionar el botón de parada y el chofer no quiso detenerse.
De pronto, vi que estaban cerca de la ventana de emergencia; sin titubear, jalé las palancas y cuando safé el vidrio, con dificultad, lo tiré, lo tiré al suelo contra la turba de celulares que venían. De esta manera, salté a la autopista de la Interamericana Sur; y me rompí los codos y las rodillas. Me dirigí hasta playa Dominical y los celulares ya habían tomado nuevas fuerzas; como si fuera poco comenzó a llover, llegué a creer que esa agua estaba azotando mi cuerpo…  La camiseta completamente pegada en mi ser…  Seguí corriendo, no sé de donde tomé tanta energía para continuar y me pude librar de no caer a un precipicio.
Al ver que al fin estaba en el puente del río Barú, decidí caminar ya que supuse a los enemigos muy lejos. Mis pasos emprendieron por las orillas del mar y al sentirme cansado, recogí unas hojas secas; ramas y palmas. Hice una fogata y me senté; sin darme cuenta me quedé dormido.
Cuando desperté, los celulares estaban alrededor, su pantalla con las luces encendidas para verme, y se burlaban; risas que me trastornan aún.

Siento que graban  mi voz, escuchan mis ideas, me pregunto: ¿cómo la aves no picotean mi cuerpo? O ¿por qué escribo en la arena, aunque el agua borre las letras?
El estar en una isla. La cual pienso que podría ser la vieja cárcel o donde están los tres botines de oro… pero, la verdad, no sé, un día desperté a costado en la arena; el sol pegando en el oído derecho, mientras las aguas me mojaban los pies; la sal enlazada a mi piel.

Y esos aparatos, siguen a tacando a nuestra gente mientras yo, que soy el tiene conocimiento, me encuentro atrapado por todos sitios hasta con traumas sicológicos.
Es muy difícil no salir herido en una lucha contra ellos. Sí logró salir nunca me voy a comprar un celular, ni siquiera tendré teléfono, uno no sabe si ellos van a tacar por medio de una llamada recibida, la verdad no sé qué voy hacer, soy muy joven y tengo que decidir, si dejar que me llamen, llamar, seguir protestando, no sé estoy loco, no puedo hablar con mi cabeza; ellos están en mí, o será que yo soy ellos. ¿Qué hago? , ¿qué hago? ¿qué hago? ¿qué hago?

lunes, 31 de octubre de 2011

Continuar siendo o no: poeta en potencia


Se pregunta ¿Qué será más importante?
Una cabeza de cerdo,
El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha,
una bolsa con cebollino,
una brócoli,
llevar la esperanza que algún día todo cambiará:
entonces,
ya no será estudiante de literatura,
ni un poeta en potencia,
y ya no andará con sólo los pases
y deseando comprar un libro de poesía.

viernes, 28 de octubre de 2011

Conocí a Mayra Jiménez




En la Feria Internacional del Libro 2008
te conocí Mayra Jiménez
en aquella época te dije que me gustaba escribir
que estudiaba Lingüística y literatura
y en este día 10/07/2011 decidí escribir
hacer una crítica poema.
Aquella fue la primera vez
y la última en que te vi
seguramente te conmoví
porque corrí
por la Antigua Aduana
hasta que te alcancé
para que me autografiaras
“Qué buena tu memoria”,
al otro día me regalaste
“Toda una vida”
te pareció que era lo mejor de lo mejor
de tu poesía.

Me gustó todo el libro:
El lenguaje,
el tratamiento,
los huecos de interpretación de lectura,
la pureza de la psique,
la defensa de tus ideales,
las enumeraciones y descripciones,
las personalidades que conoces,
el juego con los espacios,
el juego con la sensibilidad;
pero todo eso fue en aquel momento.

El juego de la sensibilidad
por la objetividad,
en el libro hay un cálculo de la sensibilidad
organizado por momentos importantes de la vida
los poemas se organizan
                                         la mayoría de las veces
                                                           de lo individual a lo colectivo
así por ejemplo en el poema
“Regreso a Costa Rica”
el lector esperaría
un clamor por el retorno,
pero el lugar de eso
se encuentra
un canto de despedida,
la despedida a un esposo,
la despedida a una vida
                                vivida
                                en un lugar urbano,

nace la invocación o antítesis clásica
                                   campo/ ciudad

la despedida a un amor,
la despedida a un desamor,

                       
debo de ser franco
las primeras veces que leí su poesía
me pareció extraña,
pero la seguía leyendo;
me pareció cargada de amor.

Algunas veces
llegué a pensar
que ese lenguaje tan simple,
pero no sencillo,
estaba engañándome
con alguna clase de profundidad.

Encontré rupturas:
En el mensaje
en la estética, una poesía fusionada completamente
con la intimidad y el compromiso social
abandonó la tradición de Debravo,
la de Celaya,
y otros.

Me gustó el verso:
“de esta pasión tan nueva”
hablando del amor.

Caí como profeta



Estoy cansado de redtube,
estoy cansado de imágenes femeninas
con semen en sus caras,
de dormir con ilusiones imposibles,
ver a la mujer degradada,
esos cuerpos asiáticos, negros, rubios, latinos
¿Quiénes serán?
Espejismo de mujeres,
habrán recibido un ramo de rosas, una carta de amor
les habrán escrito un mensaje de pasión.
He caído como Jonás
en el agujero negro de la pornografía
¡Maldito sea Eolo!
Ellas son mujeres,
y sí se puede disfrutar con la amada
de un manjar sexual,
de una caricia erótica
¡Maldito sea Eolo!
Caí como profeta,
he de revestirme hoy
de linos blanquísimos,
iré con mi báculo
a profetizar
la mujer es un ser humano
es la esencia del amor
sus perfumes son colmenas de abejas
sus carnes como el lomo de las reses
sus besos como el sol del alba durante el verano
sus caricias el toque de dios
sus cabellos huelen a la frescura de los bosques del trópico
sus ojos son la llama encendida de la esperanza
sus palabras son la purificación de la lluvia.
Ya no volveré a escuchar ese:
-Oh, my God. Oh, my God!
Que no solo es blasfemia
Si no falta de respeto
hacia la mujer
que sólo se mira
como vehículo sexual
a partir de hoy
el sexo se volverá a llamar
hacer el amor.

lunes, 24 de octubre de 2011

El discurso del Chansero

Le preguntaron si había visto a muchos besándose y respondió:
-Sí, pero a casi nadie con amor.
-¿Entonces que es el amor?
-¡¿Cómo no lo vas a saber Lápiz Hb de Poeta?! Acaso Poeta no te ha usado para escribir sus versos llenos de cosmogonías sensuales que gritan: Amor como escribió el Poeta Nicaragüense, no eres voz el que inspiras al Poeta a cantar sobre el atardecer, sobre la flor que golpea al viento cuando pasa, dime -le decía el Chancero-. Con cierto tono arrogante y una melodía de sabiduría callejera que tiene los ojos de vigía, de atalaya en está oscura, fría y dormida ciudad. Y continuaba armando su discurso:
El cactus es más sabio que usted, el sabe detenerse en el desierto, el sabe escuchar el sonido de la arena transformándose. Si te rindes Lápiz Hb vas a causar estragos en el Humano que leía los versos del Poeta. Canta Lápiz Hb la épica del amor, la historia que comienza en un día de ceniza, en un día de sal, en un día donde llega el agua de Noe ¿Acaso es que ya no tiene corazón? Hasta un Golem tiene corazón, yo no te voy a quitar la palabra como lo hicieron Jeremías y su hijo, más bien te dejaré navegar en las nubes donde puedes ser omnisciente ¡Libérate! Usted puede hacerlo, en cambio yo estoy encarcelado, ya no sé que veo, ni ¿Por qué tanta desgracia? Todo es neblina en mis ojos.

sábado, 22 de octubre de 2011

El Espernopio: Reflexiones Profanas

El Espernopio: Reflexiones Profanas: Ayer me levanté a las dos de la madrugada y me fui como cualquier enfermo mental me senté en la esquina de mi barrio Llegué a v...

martes, 18 de octubre de 2011