domingo, 27 de noviembre de 2011

La mesa


Ya no me interesa besarte
así que no vengas
no me importa que seas mi cuento favorito
o la canción que escucho al despertar.
Ya tu cuerpo no me hace pintar
ni me pone a soñar,
ahora eres como la mesa:
un accesorio más.
Si antes te canté
que eras la lluvia
y el azul:
los elementos para respirar,
hoy te suelo cantar
que eres el olvido
y que ni siquiera te voy a llorar.
No me hace falta que te vengas a despedir
eres como un plato de comida
una vez que lo hemos probado
no hace falta decirle:
adiós, adiós.
La despedida es para los seres amados
y no sé si te amé, o te quise,
o fuiste obsesión,
o como ya te dije: la mesa,
sí eso eres, y serás. 

sábado, 19 de noviembre de 2011

Déjeme escribir


Con el puñal de mi lengua
hermanos
vengo a matar a Barrio Amón.

No me digan poeta
ni profeta
que sólo soy humano
y me nace escribir.
No sé ni latín ni hebreo
ni siquiera domino el español.

Vivo con la puta y el travesti
con el conejo y el perro.

No soy latinoamericano
ni costarricense
dígame humano
querido hermano
y dejaré de ser como las estrellas infinitas
que han brillado en esta tierra desde el inicio.

Déjeme tocar la tierra
y danzar con la ciudad
en la quebrada de los chanchos,
déjeme ir hasta honduras
y partirme la cabeza en Los Cuadros.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Imagen


Ódiame
soy el cuervo
y la sombra
quiero comerme su sangre
picotearte
no confíes en mí
no soy amigo
no esperes nada de mí
que me gusta podrir el ambiente
no me ames
si te preguntan por mí
da referencias malignas
que soy humano
y no soy perfecto
uso todo para mi beneficio
escucha, escucha, ESCUCHA
que no tengo nada para ti
no me hago culpable
de la imagen que te hagas de mí
no soy lo que ves.


jueves, 10 de noviembre de 2011

Si fuera


Cómo decirte! Si yo fuera Juan J. Bernal
ya te hubiera besado
me valdría picha, si piensas en PIANOS.

Te quisiera por solo un beso
no te entregaría cada día mi presencia.

Tendría motivos
para enseñarte mis labios
y no mis versos.

Sería un hombre en acción
y no el tipo que te acompaña.

Me valdría una verga esto
y me interesaría más
por aprender a besar
tus labios.

Tanto que te he hablo de Juan J. Bernal
y yo no soy él.
Crees tanto en Juan J. Bernal
pero no crees en mí.

Si tan solo fuera Juan J. Bernal
sería el hombre que quieres.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Miedo

Cierra la puerta rápido
antes de eso,
se fija que nadie lo vea
abre el portón rápido
antes de eso,
mete la llave en el candado
se fija para todos lados
sabe que todo es rápido.
Hace una plegaría a Dios
sabiendo
que nunca lo escuchará.
Ve hacia la calle,
cierra el candado,
lo revisa:
lo jala con fuerza.
Se va sabiendo que no es suficiente:
Lo pueden asaltar de camino,
se pueden meter a la casa…

martes, 1 de noviembre de 2011

Entre celulares




Daniel estuvo todo el día gritándole a los celulares: “No quiero a los celulares”. Sin darse cuenta que pronto: lo irían  atacar, lo iban a dejar botado en la isla del Coco, que le atormentarían la mente para siempre y que extrañaría todo lo que conocía hasta ese momento.
Todo inició en Pérez Zeledón.


Ese día, salí de la iglesia a las nueve de la noche, caminé a mi paso (algunos dicen que es un poco rápido). Llegué a la Terminal antes que empezara a llover, esperé un poco y escuché el autobús venir; me hice a un lado. Cuando terminaron de bajarse los ocupantes, subí. Mi rumbo fue hacia los últimos asientos y, al  sentarme me quedé quieto, filosofé en un firmamento negro…
Por el momento, observé que la mayor parte de las personas tenían un celular, pero eso no era lo importante, sino que todos hablaban al mismo tiempo y ahí comenzó: Los celulares se dieron cuenta de lo que yo sabía, entonces, me atacaron con sus ondas sonoras; usaron el programa interno para crear melodías y compusieron una canción con notas muy agudas en aumento y decreciendo el volumen, en un pulso exacto, dirigidos por el Gigalider (un celular que tiene una insertación cerebral y sentimientos en su tarjeta. Él era más que una computadora; con su inteligencia creo un virus para conquistar a sus compañeros, cuando los dominó les encomendó la misión de apresar a la humanidad).
Con las manos libres, crearon un cable, pretendían atarme a una  varilla, próxima de las gradas secundarias.
Intenté presionar el botón de parada y el chofer no quiso detenerse.
De pronto, vi que estaban cerca de la ventana de emergencia; sin titubear, jalé las palancas y cuando safé el vidrio, con dificultad, lo tiré, lo tiré al suelo contra la turba de celulares que venían. De esta manera, salté a la autopista de la Interamericana Sur; y me rompí los codos y las rodillas. Me dirigí hasta playa Dominical y los celulares ya habían tomado nuevas fuerzas; como si fuera poco comenzó a llover, llegué a creer que esa agua estaba azotando mi cuerpo…  La camiseta completamente pegada en mi ser…  Seguí corriendo, no sé de donde tomé tanta energía para continuar y me pude librar de no caer a un precipicio.
Al ver que al fin estaba en el puente del río Barú, decidí caminar ya que supuse a los enemigos muy lejos. Mis pasos emprendieron por las orillas del mar y al sentirme cansado, recogí unas hojas secas; ramas y palmas. Hice una fogata y me senté; sin darme cuenta me quedé dormido.
Cuando desperté, los celulares estaban alrededor, su pantalla con las luces encendidas para verme, y se burlaban; risas que me trastornan aún.

Siento que graban  mi voz, escuchan mis ideas, me pregunto: ¿cómo la aves no picotean mi cuerpo? O ¿por qué escribo en la arena, aunque el agua borre las letras?
El estar en una isla. La cual pienso que podría ser la vieja cárcel o donde están los tres botines de oro… pero, la verdad, no sé, un día desperté a costado en la arena; el sol pegando en el oído derecho, mientras las aguas me mojaban los pies; la sal enlazada a mi piel.

Y esos aparatos, siguen a tacando a nuestra gente mientras yo, que soy el tiene conocimiento, me encuentro atrapado por todos sitios hasta con traumas sicológicos.
Es muy difícil no salir herido en una lucha contra ellos. Sí logró salir nunca me voy a comprar un celular, ni siquiera tendré teléfono, uno no sabe si ellos van a tacar por medio de una llamada recibida, la verdad no sé qué voy hacer, soy muy joven y tengo que decidir, si dejar que me llamen, llamar, seguir protestando, no sé estoy loco, no puedo hablar con mi cabeza; ellos están en mí, o será que yo soy ellos. ¿Qué hago? , ¿qué hago? ¿qué hago? ¿qué hago?